martes, 26 de junio de 2018

De CAMBIOS, MIEDOS y TRANSFORMACIONES

Actualmente, y digo actualmente para tener la posibilidad de centrarme un poco más al escribir, atravesamos demasiados cambios. Cambios en lo que nos es familiar, cambios en los vínculos, en nuestro trabajo y la manera de llevarlo y hasta cambios tan simples como la manera de alimentarnos o de vestirnos.

Los cambios nos mueven, en algunos casos nos desestabilizan y en otros, nos permiten comenzar a re-integrar cada parte que creíamos perdida o que simplemente estaba oculta.

Los cambios generan miedos e inseguridades. Las transformaciones, que son cambios en sí, también lo generan, y es por el simple motivo de saber que las cosas no volverán a ser igual. De que tendremos que movernos de nuestra zona de confort, de que la vida nos invita a salir de nuestro cascarón y comenzar a des-hojarnos como el otoño lo hace cada año.


Hay cambios y transformaciones que parten de la dificultad de poder continuar de la misma manera, y hay otros que brotan, como lo hace una flor, de la mayor belleza que puede haber en nuestro interior. Así como una mariposa primero fue crisálida, así mismo, nosotros nos transformamos y morimos día a día, segundo a segundo, y esa muerte es la que más nos duele, dejar atrás, dejar a un lado lo que fue, lo que pude haber sido y lo que ya no es. Ese es el verdadero dolor del cambio, saber que ya nada volverá a ser igual.

Ahora, cuando nos vemos ante este tipo de transformaciones, ¿qué creen que es lo más común que aparece? Pues la respuesta es simple y evidente: MIEDOS e INSEGURIDADES. Así, cortito y sustancioso. Nos aterramos de tener que enfrentar situaciones que demanden de nosotros nuevos comportamientos o comenzar a trabajar en nuevas maneras de afrontamiento y enfrentamiento. Y si a eso le sumamos el componente de ANSIEDAD, estamos casi ante una bomba a punto de explotar.

Los miedos y las inseguridades nos indican que estamos atravesando situaciones que son poco familiares para nosotros, y demandan de nuestra parte asumir nuevas posturas. Algunos dirían que crecer o madurar, pero yo lo llamaría simplemente GERMINAR, como una semilla, como una planta, y en ese sentido, hablaríamos de darle paso a una transformación de vida que invita a florecer o a convertirnos en la mejor versión de nostr@s mism@s.

Pero, ¿y qué podemos hacer para trabajar estos miedos e inseguridades? Aquí les comparto algunas ideas, recuerden que cada ser es completamente diferente y lo que le puede servir o ayudar a uno, no necesariamente sirva para todos, el punto es buscar y no quedarnos enfrascados en una sola opción, busca, busca una alternativa, que el que busca, encuentra:
  • Reconoce tus emociones, dales un lugar, y no las evites, recuerda que aquello que más rechazamos, más persiste.
  • Piensa de dónde vienen tus emociones, es decir, cuál crees que es el origen, dónde y cómo las sentiste por primera vez (este trabajo es de ir hacia adentro y conectar con lo esencial, es un viaje maravilloso hacia tu sombra y hacia lo noche oscura del alma)
  • Toma contacto con tus pensamientos, examínalos con lupa y no te aferres a ellos, date cuenta que los puedes transformar, tal vez te lleve mucho tiempo o tal vez no, pero si los sueltas y te des-apegas de ellos, podrás darte cuenta si esos miedos o inseguridades tienen fundamente en algo real y si se corresponde seguir sosteniéndolos en tu presente.
  • No te juzgues ni seas tan cruel contig@ mism@. El miedo o una inseguridad surgió en un momento de vida en el que era necesario que apareciera como un mecanismo de defensa antes una situación, no lo evites, pero tampoco te aferres a él.
  • Trata de exponerte progresivamente a situaciones que te lleven a enfrentar ese miedo o inseguridad. Ve poco a poco. Pide ayuda si crees que no puedes sol@. Pero sólo lo que desmitificamos pierde valor e importancia.
  • No te detengas, siempre sigue adelante. la vida es un camino, un largo viaje, lleno de subidas y bajadas, confía en que siempre encontrarás los recursos y los aliados necesarios para llegar al que será tu destino final. Disfruta el proceso, y fluye como sólo tu lo puedes hacer, con tu mirada alta y tu sonrisa al viento!




Y tenlo siempre presente...ES TU VIDA Y ES TU CAMINO!!!

martes, 19 de junio de 2018

Y tú....eres quien toma tus decisiones?

Este tema si que me parece súper interesante para que nos senti-pensemos hoy!!!

Y es que es martes de letras y con estas letras, la idea es comenzar a comprender si las decisiones que tomamos en nuestra vida, realmente son nuestras, y cuál es nuestra capacidad y disposición para enfrentar y afrontar cada desafío. Pues si...cada decisión que tomamos es un desafío, que nos invita a asumir una posición y a obrar en consecuencia con la misma.

Cuando la vida nos lleva por un camino y de repente nos encontramos enfrentados a una "Y" (una bifurcación) y no sabemos si tomar a la izquierda o a la derecha...¿qué hacemos? En mi experiencia, puedo decirles que algunas veces divago, "perdiendo tiempo" o "haciendo tiempo" para no tener que asumir una postura o elegir, en este caso la dirección que considere más oportuna.

En esa indecisión, pendulo entre el pasado conocido y el futuro incierto. Y pocas veces me anclo en el presente. Esta forma de moverme entre lo "seguro" y lo "incierto", no me brinda la posibilidad de poder elegir conscientemente, sino que lo hago desde el miedo, desde la inseguridad, por lo cual, no decido desde mi "yo" desde mi centro, sino que lo hago basada en experiencias que muchas veces ni siquiera son propias, sino que son recuerdos o peor aún, son herencias de familia, amigos o conocidos.

Actualmente, mi camino lo llevo y lo hago paso a paso en el hoy. A qué me refiero con esto. Hace unos días, semanas, vengo pensando en la posibilidad de construir cada experiencia, y así mismo, mi vida (o la tuya), basado en la manera en la que replanteo y re-significo mi historia. Tenemos la posibilidad de anclar nuestras decisiones según la manera en la que actuamos en un pasado, o, por el contrario, tenemos la posibilidad de hacerle frente a una situación con una actitud diferente, con herramientas de afrontamiento y enfrentamiento completamente nuevas y con reacciones que se salgan de lo habitual, que nos permitan explorar más allá de la caja en la que vivimos.

La certeza de que todo va a salir "perfecto" ante alguna decisión que tomemos, es algo para tomar con pinzas. Los resultados que obtenemos pueden variar según nuestro nivel de adaptación (resiliencia, diría yo, y para ello, hay una entrada que habla al respecto, búscala en el blog), y sumado a ello, la perfección del mismo varía según nuestro "ideal" de lo que ello implica

Es por esto, que me cuestiono constantemente, si eso me da paz y tranquilidad, al fin y al cabo, es mi camino, son mis huellas y mis pasos los que cuentan. No tengo que coincidir con todo el mundo, no tengo que agradarle a los demás, y ellos no tienen que aceptar mis decisiones, porque igual, es mi vida (o la tuya) y la vivo en consecuencia y resonancia al cielo en la tierra que quiera experimentar.

Más allá de "errar o acertar" en el proceso, lo que cuenta y lo que vale, es la disposición que tenga para afrontar cada situación y cada experiencia. Y eso se resume con la palabra ACTITUD. Algo tan sencillo como aceptar con DRAMA o CALMA cada momento determinará el aprendizaje y la calidad del mismo. Es muy diferente cerrarse en pataleta y berrinche cuando algo no sale según nuestro ideal de perfección a re-conocer, cuál ha sido mi papel y mi responsabilidad para crear y manifestar ese resultado. Cuando me hago responsable de mis propias acciones, me empodero y tengo la capacidad de ser el protagonista de mi historia, y así mismo controlar el nivel de resonancia o no de tal evento en mi vida. 

En este sentido, les menciono algunas estrategias para afrontar una situación y así poder encaminarnos en la toma de nuestras propias decisiones:
  • Mantener un control activo en el problema
  • Intentar no hacer más dramática la situación
  • Relajarse y analizar la situación desde diferentes perspectivas,
  • Confiar en nosotros mismos y en nuestras capacidades,
  • Admitir nuestros límites, ¡somos personas, no robots!
  • Pedir ayuda a las personas más íntimas, cuando reconocemos que necesitamos un apoyo.
Nuevamente, RECUERDEN... La mejor decisión es la que te hace feliz, la que te da paz, la que al irte a acostar, sólo te hace sonreír al recordar cómo actuaste o lo que decidiste, pues siempre lo único que debes de tener en cuenta es que ES TU VIDA Y ES TU CAMINO.


martes, 12 de junio de 2018

¿Te transformas a tu propio RITMO?

Y aquí estoy nuevamente, sentada frente a la compu pensando en qué podría escribir para este martes de letras, y veo toda mi habitación, respiro, y como siempre, no se me ocurre nada. Mientras hablo con una amiga sobre temas ejecutivos, le pregunto sobre qué tema se le ocurre para este martes en el BLOG y me dice RITMOS...y algo me re-suena.

Hablar de ritmos, más allá de hacer referencia al área musical, es comprender, que cada persona tiene un momento, un tiempo especial y un proceso individual.

La palabra ritmo hace referencia a la sucesión de elementos de manera particular. Esa secuencialidad hace que la repetición de estos elementos se desarrolle con una continuidad enmarcada dentro del parámetro de la velocidad. Por lo que podríamos decir, que al hablar de ritmo, hablamos de situaciones/elementos que se repiten con un tiempo entre si de manera específica.

En este sentido, cabe la pena mencionar que cada ser humano tiene un patrón personal, un sonido especial y por ende un ritmo que lo acompaña. Esto no quiere decir que sea algo inmutable y que no pueda variar a lo largo de su vida, esto lo que quiere decir, es que ante diferentes circunstancias podemos responder de una manera rápida, lenta, reactiva, pasiva, etc., y esa respuesta durará un tiempo determinado.

A lo largo de nuestra historia podemos ir re-conociendo cómo es la manera en la que solemos vivenciar cada una de nuestras experiencias. Podemos observar el cómo re-acción-amos y también el cómo no lo hacemos, y en función de ello, vamos aprendiendo qué es lo que "detona" una respuesta en nosotros (positiva o negativa, recuerden que estos valores van adjudicados según nuestro sistema de creencias) y así mismo, cómo podemos afrontarla y enfrentarla de la mejor manera posible.

Actualmente, desde mi lugar en el mundo, me encuentro atravesando muchísimas transformaciones, muchísimos procesos que me invitan a replantear mis respuestas a los mismos, y cómo son los ritmos de cada uno. En algunos suelo responder más ágilmente que en otros y eso lo puedo percibir claramente, en otro me paralizo y necesito hacer una pausa, a veces por días, para encontrar una dirección a la cual seguir.

He podido notar como mis ritmos, en la mayoría de los casos son muy tranquilos, y cuando algo se sale de ese estilo "piano" (suave), una revolución completa surge en mi interior. Se mueve absolutamente todo, y esa serenidad se pierde por completo.

Aprender sobre tus ritmos, es aprender a conocerte. Es darte lugar y valorar cada una de tus sensaciones, emociones y pensamientos. Es respetar tu manera de responder frente a las situaciones que vives, y sobre todo, saber si es tiempo de comenzar a aprender nuevas maneras de respuesta. Si es necesario que evalúes y re-definas cómo "vivenciar" cada experiencia, pues es importante tener en cuenta que los seres humanos cambiamos y mutamos con el paso del tiempo, y muchas veces, es pertinente cambiar nuestra estructura, avanzar y evolucionar. 

Y así mismo, lo más importante más allá de aprender a conocer tu manera de lidiar con tu senti-pensar, es respetar y aprender a conocer que los demás también tienen su propio ritmo y su manera particular de vivenciar sus procesos.

Así que para ello, son válidos los siguientes puntos para tener en cuenta:
  • Es importante re-conocer nuestras creencias, nuestros valores morales, nuestra historia, nuestros patrones de comportamiento, ya que todos ellos influyen, ya sea para deteriorar nuestra autoestima o como obstáculo para no poder observar con claridad lo que estamos atravesando.
  • Obsérvate constantemente, vive pendiente de tus re-acciones y del por qué lo haces. Si hay algún patrón que encuentres o identifiques. Este conocimiento te brinda herramientas para que puedas comprender tus estados ansiosos o volátiles en cuanto a tu estado de ánimo.
  • Ten en cuenta siempre que es importante aprender a organizarse. Darle un orden de prioridad a las cosas te facilita no abarcar más de lo que puedes manejar en un momento determinado. Y aquí vale la pena señalar uno de los acuerdos de Miguel Ruiz en su libro "Los Cuatro Acuerdos Tolteca": "haz siempre lo mejor que puedas". Con esto se resume todo, pues es tener presente que no siempre vas a responder de la misma manera, que hay todo un universo de circunstancias que interfieren en ello, que eres humano y esa humanidad te hace susceptible a cambios constantemente, y ello no está mal, no te juzgues ni te mal-trates por ello.

Para concluir, es importante aprender a darte el tiempo necesario para convivir, aceptar y entender cada uno de los cambios, transformaciones y procesos que tienes en tu día a día. Sin embargo, más allá de darte tiempo (y eso no significa, como se dice: "dormirse en los laureles"), es comprender que cada situación la vives como una experiencia de aprendizaje y ella permanecerá en tu vida hasta que hayas aprendido lo que necesitas para tu evolución. No te castigues ni te justifiques. Vive intensamente lo que tengas que vivir, y aprende con amor lo que tengas que aprender. Recuerda siempre que es tu vida, y es tu camino.


Les recomiendo esta maravillosa película que nos habla de tiempos y de procesos.

martes, 5 de junio de 2018

Y a ti el PASADO ¿te eleva o te ata?

Hoy, me dedico a hablar sobre ese pasado que no soltamos, ese pasado que nos acompaña y que poco a poco se vuelve una identificación de quiénes somos y lo que somos.

Hablar sobre el pasado suele ser en algunos casos algo muy sanador, algo que nos brinda paz, que nos ayuda a soltar. Pero, y aquí es cuando se pone aguda la situación, ¿Qué pasa cuando vivimos completamente en ese pasado?, es decir, ¿qué pasa cuando somos ese pasado y nos negamos la posibilidad de vivir en el presente?

Es sencillo, creamos un futuro desde las mismas experiencias.

Tan fácil como ello, ¿cierto? Ahora, me pregunto, nos pregunto, ¿qué es lo que hace que no soltemos ese pasado, que nos aferremos a él con tal fuerza que no conozcamos otra manera de vivir? 

Y lo pregunto, porque en muchas ocasiones he vivido esa situación, y últimamente ronda en mi cabeza y por mis sentimientos, situaciones que me son difíciles de soltar o de resignificar. Las personas tenemos la tendencia (aprendida, en el mayor de los casos) de buscar respuestas a preguntas que comienzan siempre con y por qué pasó esto..., por qué lo tuve que vivir..., qué hice para merecer..., y no encontramos respuesta con facilidad, o la que encontramos no nos satisface y por eso seguimos rondando y sosteniendo la situación en una completa insatisfacción, que no suma sino que resta.

Vivir de los recuerdos, vivir de las historias, de los dolores, de la situaciones que nos marcaron y dejaron un antes y un después, suele ser muchas veces algo cómodo. Y si...muy cómodo. Pero algunos se preguntarán, ¿qué comodidad puede traer vivir desde la molestia o desde el mal-estar? Pues lo tiene TODO, dado que es un espacio que genera seguridad y que brinda algo conocido.

Movernos de esa zona "cómoda" implica comenzar a trabajar sobre los recursos con los que contamos para encontrar la manera de actuar, pensar y sentir diferente. Para re-significar la manera en la que procesamos la información y así mismo la codificamos en nuestro sistema de creencias. Lo que antes era posiblemente una respuesta desde una emocionalidad negativa, pesimista y/o dramática, puede convertirse actualmente en una respuesta más pro-activa y positiva.

Entonces, teniendo en cuenta que la única manera de hacer algo es hacerlo, y la única manera de no hacerlo es quedarnos en el intento, hablemos sobre algunas tácticas a tener en cuenta, cuando se nos haga difícil "salir de la caja" o soltar ese pasado del eterno presente.


Lo primero que podemos hacer es identificar lo que nos está pasando, ver qué es lo que nos está ocurriendo, a nivel de las emociones y de los pensamientos que constantemente sostenemos. No está mal sentir enojo, rabia, tristeza o nostalgia, todas estas emociones son positivas porque hacen parte de nosotros, porque son la manera de expresar nuestra humanidad, vulnerabilidad y aquello que nos moviliza. El problema radica en quedarnos mucho tiempo en una emoción y no soltarla. Por eso es importante, que la observes, que la sientas, la mires a los ojos sin miedo y la reconozcas, porque aquello que niegas de ti más va a persistir, aquello que rechazas en ti más va a aparecer en futuras situaciones (y lo decía Jung). Por lo tanto, acepta ese senti-pensar, respétalo y comienza a hablarle. Pregúntale qué quiere decirte, y pídele que te muestre qué es lo que requiere de ti en esa situación puntual. Una vez tengas un poco más de conocimiento puedes comenzar a darle forma a la situación y puedes sentirte más cómod@ y en control, eso te generará una sensación de bien-estar, de empoderamiento y de recuperación de tu fuerza vital.

Lo segundo que puedes hacer más allá de re-conocerte en esa situación, y
volverte un ser activo y no pasivo de la misma, es aceptar lo que pasó. No reniegues, no te quejes, por más que duela y no comprendas, YA PASÓ, y sobre ello no podrás hacer nada. Muchas personas y sabios dicen que no tenemos control sobre lo que pasa con los demás y con las situaciones, pero si tenemos control en la forma en como nosotros reaccionamos a ello. Por eso es que te digo que aceptes. Si no aceptas estarás en la eterna "queja" de lo que no pudo ser o de lo que pudo hacer sido, y bajo esas dos premisas seguirás construyendo situaciones que te reflejen lo mismo. Acepta y date el espacio que necesites para mirar tu papel en todo esto, sin culpas propias o ajenas.

Tercero es comenzar a buscar soluciones. Me detengo un poco en este punto. Buscar soluciones no es algo sencillo de encontrar si estamos completamente sumergidos en nuestra emocionalidad, pues el drama de la misma no nos brindará la posibilidad de ver más allá de lo que nuestro senti-pensar nos permita. Buscar soluciones es ver si en tus manos está hacer algo en ese momento frente a lo que acaba de pasar o frente a lo que pasó. Buscar soluciones es ver objetivamente, des-emoción-alizando todo para ser claro y preciso en qué camino quieres tomar, no el que "debas" tomar, sino el que sientes que es más adecuado para ti, recuerda que tu experiencia siempre es personal y por ende el camino también.

Y cuarto y último, escribe una lista de todo aquello que no pudiste hacer por lo que sucedió y de todo aquello que quieres hacer y "crees que no puedes" por no salir de ese eterno pasado-presente. ¿Por qué te digo que hagas esa lista? Porque es una manera de ponerte en perspectiva en todo lo que te estás perdiendo por vivir, conocer, amar, latir y accionar en tu vida por tener miedo a cambiar y darte cuenta de que eres tú el único protagonista que escribe y dirige la película de tu vida. Una vez que tengas la lista o las listas hechas, escribe en frente, qué podrías hacer hacer al respecto y qué crees que no puedes hacer al respecto. Esto te ayudará a ver realmente y sin sobredimensionar las cosas, aquello que si está en tus manos y aquello de lo cual necesitarás ayuda, y obvio, aquello que no podrás hacer por principio de realidad, y eso no está mal, pues nos aterriza y nos ancla al momento presente, que es lo único que tenemos y es lo más importante, pues LA VIDA ES AHORA, NO ANTES, NI DESPUÉS.

Para finalizar, creo que lo más importante es que no te aísles ni te alejes de aquellos que amas. No estás solo, no eres un hongo en la mitad del bosque, y por más que lo fueses, hay otras plantas, animales y seres vivos que estarán más que dichosos en poder acompañarte en este mágico viaje que se llama vivir. Yo soy una de ellos...si quieres y te lo permites, siempre es tu decisión, es tu vida y es tu camino.




martes, 29 de mayo de 2018

Hablemos de SEXO-UALIDAD

No se han puesto pensar, qué es lo que pasa dentro de nosotros cuando escuchamos algún tema relacionado con el sexo...


Y si, ya me puedo imaginar algunas caras al respecto. Somos seres sexuales, hay que admitirlo, asumirlo y por sobre todo, hay que vivirlo. La sexualidad es algo con lo que convivimos desde que nos levantamos. El punto, es poder ubicar qué es para nosotros, cómo la vivimos y cómo entramos en contacto cotidianamente con ella.

Resultado de imagen para sexualidad

Por mi parte, considero que soy una mujer muy sexual. Me gusta sentir mi cuerpo, tocarlo, acariciarlo y explorarlo. No hay sensación más placentera para mi, que rozar mi piel desnuda cada vez que puedo, sentir su suavidad o si está áspera también poder reconocerlo. No es algo que se me haya hecho fácil. por el contrario, me llevó mucho tiempo, años, poder disfrutar de ello.


Cuando me fui del país hace unos 10 años, recién comenzaba a explorar mi propia genitalidad. Y digo genitalidad, porque para mi la sexualidad va mucho más allá del simple acto sexual, luego les explicaré con mayor detalle. Una vez llegué a Argentina, encontré un compañero maravilloso que me ayudó en toda esa exploración, y aunque era algo mayor que yo, también fue nuevo para él. Con tiempo, con juegos, con charlas, sin vergüenza, cada uno descubrió partes de su cuerpo que más allá de ser zonas completamente erógenas, eran zonas de conexión íntima y muy personal.


Resultado de imagen para sexualidad
Desde niños nos han enseñado que el cuerpo se debe cubrir, tapar u ocultar. Que entrar en él o tener contacto con él, es algo que no debemos hacer hasta ser MUY grandes o hasta que estemos "casados" (tengan en cuenta de que crecí en una familia católica, apostólica y romana, donde todavía existen ciertos tabús en cuanto a ciertos temas que no se hablan, por supuesto). Esa enajenación del cuerpo físico, crea una barrera y una distancia que nos disocia. Crea una ambivalencia afectiva hacia nosotros mismos y un discurso de doble moral. Por tal motivo, todos los contenido sexuales estimulantes, porque lo son, los aceptamos desde nuestro morbo íntimo y no los reconocemos o compartimos con los demás, por miedo al rechazo, al juicio o a la crítica del otro. Esto también sucede en la pareja. 

Cuando hablaba sobre el término de SEXUALIDAD, en mi opinión (recuerden, es la mía, ustedes pueden diferir, y tienen todo el derecho en hacerlo), se habla de la capacidad de reconocernos corporalmente, emocionalmente, mentalmente y espiritualmente como seres sexuales. Desde que nacemos y a medida que vamos creciendo, nos encontramos en constante auto-descubrimiento de nuestro cuerpo. La piel, los sentidos, los genitales y la mente, juegan un papel súper importante en la construcción de lo que para nosotros puede llegar a ser nuestra sexualidad. 

Imagen relacionadaMás allá de lo físico (el cuerpo y los sentidos, propios y ajenos), la sexualidad también es emocional, dado que a es partir de nuestras primeras experiencias y la carga emocional (positiva o negativa) que le adjudiquemos (sin sumar el valor moral de bueno o malo, que no es nuestro, es impuesto por la familia y sociedad), que nos iremos relacionando con ese mundo maravilloso, mágico y creativo. Si nuestras primeras experiencias se atravesaron por el miedo, la angustia y vergüenza, comenzaremos a vivir una sexualidad desde la CULPA, desde lo prohibido y es donde comenzaremos a atravesar dificultades para conectarnos con nuestro dios o diosa sexual, con nuestro animal y nuestro instinto. 


Desde lo mental, pasa algo similar; pues si hemos escuchado a nuestros padres decir cosas como: tu menstruación es cochina, sucia, fea, que horrible, pobrecita, o algo como: ahora que ya eres una mujer cuidado con quedar embarazada, o lo que me dijeron a mi: el hombre promete mientras lo mete y después de metido olvida lo prometido, iremos condicionando nuestro cuerpo y sus sensaciones a lo que no se puede hacer o disfrutar por temor a las consecuencias, y es cuando nuestro mental tomará el control sobre lo emocional, generando también una separación entre lo que debo y lo que quiero. En el caso de los hombres, el estigma social de lo que es SER MACHO, de lo que se espera de ellos y de lo que es políticamente correcto para ser aceptado en un círculo, también les juega una muy mala pasada, pues es cuando aparecen los estereotipos y vienen a marcar un antes y un después en la débil mente de un adolescente que si no tiene una contención familiar clara y amorosa en casa, puede equivocarse de camino muy fácilmente.




Imagen relacionadaY por último, la sexualidad, o mi sexualidad (para darle más sentido a estas palabras), es completamente espiritual, porque me permite trascenderme en todas las barreras que he ido construyendo desde niña y que aún ando en proceso de sanar y transformar, pues me conecta con esa energía dadora de vida, que habita mi cuerpo y mi alma. Que me conecta con el otro en su luz e intimidad más sagrada. Que me hace vulnerable y a la vez saca a la Diosa que hay en mi, que me hace tan humana y tan Divina al mismo tiempo. Ese nexo con mi espiritualidad, hace que al hablar de sexo, al asumir y vivir mi corporalidad tomando las decisiones que considero más correctas para mi, al comunicar mis emociones, mis pensamientos, al entrar en con-tacto con el otro, al poner un límite y decir NO MÁS, esté en conexión con mi sexualidad. Pues todo esto es lo que para mi involucra SER SEXUAL, tener consciencia de que mi cuerpo es un instrumento sagrado, un templo de placer y que sobre el yo decido y tengo voz y voto, me empodera y me da la libertad para asumir mi sexualidad con el amor infinito que tengo hacia ella.




Así que...pues si, soy completamente sexual, amo mi sexualidad, amo tocarme, sentirme, amarme, hacerme el amor, descubrir lugares aún inexplorados. No necesito a otro para sentir placer, porque toda yo soy un centro divino de placer andante. Sin embargo, elijo compartir mi placer y mi sexualidad, y eso es lo que me hace más mujer, más fuerte y más humana.




Y tú, como vas con tu sexualidad...? Ya te empoderaste o sigues dejando que la vida decida por ti?


martes, 22 de mayo de 2018

La VULNERABILIDAD, una llave a la LIBERTAD

Desde hace un tiempo vengo pensando en esta palabra, que me motiva a escribir nuevamente, y que me pone en perspectiva mi posición ante la vida, ante las situaciones y las personas, y sobre todo, ante mi misma.

Creo que la mayoría de las personas, por no decir todas, vivimos en un constante temor a mostrarnos como somos, a reflejar nuestra verdad, a hacerle frente a situaciones donde nos sintamos expuestos, y sobre todo, donde nos sentimos indefensos.

Socioculturalmente, se nos ha enseñado que debemos ser fuertes, que debemos ser valientes, seguros de nosotros mismos, que no debemos mostrar "debilidad" o exponer nuestra emocionalidad ante los demás, pues podrían aprovecharse de nosotros. Y es así como hemos crecido completamente herméticos, temerosos y con unos altos estándares de perfeccionismo que distan muchas veces de lo que realmente somos.

Aclaro, no está mal exigirnos y querer dar lo mejor de nosotros, eso es maravilloso, a eso vinimos, a ser nuestra mejor versión. Sin embargo, nuestra mejor versión se ve acompañada siempre de nuestra emocionalidad, y ella se ve acompañada de nuestra capacidad para conectarnos con nosotros y con quienes nos rodean. A ese nivel de conexión, yo le denomino, más allá de la empatía, la posibilidad de habitar nuestra VULNERABILIDAD.

Y aquí aparece la palabra estrella de esta entrada, la VULNERABILIDAD. Este término suele ser, en muchos casos, muy complejo de entender, dado que ser vulnerable (según la sociedad), es ser un blanco fácil para los demás, y sobre todo para nuestro peor enemigo, nuestro propio JUEZ INTERNO. Ese personaje que no nos perdona la más mínima equivocación, que nos critica y que siempre está presente para señalarnos el más mínimo error.

Le tenemos miedo a ser vulnerables, porque nos cuesta conectar con nuestras emociones más densas (porque nos avergüenza, creemos que somos los únicos), porque pensamos que una vez que entramos en ellas o las vemos directamente a los ojos, no podremos volver a salir. Y si bien, hay personas que pasan por momentos donde el túnel se hace eterno y no vislumbran la más mínima luz, también es cierto, que tarde o temprano se puede salir, se puede volver a nacer.
"Lo que te hace vulnerable, te hace hermoso"

Una escritora e investigadora estadounidense Brené Brown, en una de las tan famosas charlas TEDx (yo las disfruto mucho), habla sobre El Poder de la Vulnerabilidad, y comenta su experiencia, a continuación te dejo el video para que lo puedas ver.

Y es que la vulnerabilidad, así como las emociones humanas, se han estudiado a lo largo de la historia, porque los seres humanos somos complejos, tenemos muchos tabús, estamos llenos de historias, y vivimos en función de nuestras experiencias, las cuales muchas veces somos incapaces de re-significar y las re-creamos una y otra vez en un eterno pasado ubicado en tu eterno presente.

Es importante comprender que la vulnerabilidad más allá de mostrarnos y exponernos ante el mundo de la manera más cruda y real, es el medio por el cual también nos conectamos y establecemos las relaciones más puras y sinceras con nuestra pareja, familia y amigos. Ser vulnerable es un verdadero tesoro, es abrir la puerta a un mundo sin máscaras, donde la verdad de quien realmente eres vale más que aquello que le muestras a los demás, que suele estar muchas veces en un constante vacío y carece totalmente de tu esencia divina.

Tu vulnerabilidad y mi vulnerabilidad son una puerta mágica para vivir el cielo en la tierra. Para aceptarnos tal cual como somos, con nuestras luces y nuestras sombras, y todo lo que hay en medio de tal polaridad. Cuando nos re-conocemos y nos aceptamos tan vivos y tan genuinos, comenzamos a aceptar a los demás como ellos son. Nuestro juez interno va perdiendo poder, y los introyectos que tienes desde la infancia también, y poco a poco, en esa conexión mágica y sincera, te vas liberando y vas rompiendo las cadenas que te atan a esa vida que no te hace feliz.

Ser vulnerable es un súper poder, que sólo los valientes, se atreven a usar. Exponte al amor, a la vida, a tu emocionalidad, a tus miedos, a tus prejuicios y conéctate con tu vida más allá de lo que puedes tocar, la aventura es maravillosa y la recompensa lo es aún más.





martes, 15 de mayo de 2018

¿Qué podemos comprender por Resiliencia?

Otra vez aquí, sentada frente a una gran pantalla, con muchas teclas que me invitan a hacer parte de la vida, a darle carne a las palabras, como hace varios años decíamos con mis amigos.

Esta vez, han pasado cinco años desde la última vez que me dediqué a escribir, y siento algo oxidados los dedos cada vez que trato de articular una palabra, para darle sentido a todo lo que quiero expresar.


En cinco años he cambiado de país, me he casado, me he divorciado, he viajado, me he enamorado, me he equivocado muchas veces y he acertado otras....y todo, con la misma piel, con los mismos ojos, la misma boca y las mismas manos. Quién podría decir que la vida transcurre y los momentos van dejando huellas invisibles en tu cuerpo, y si, digo invisibles porque sólo tu conoces el mapa transitado por cada risa, por cada beso, por cada lágrima, por cada palabra que ha dejado un vestigio a lo largo de tu historia.


Y...la vida continúa, y yo con ella, por eso hoy quiero escribir sobre el concepto de adaptarnos a los cambios, es decir, en pocas palabras el ser RESILIENTE o sencillamente, sobre la RESILIENCIANo se si alguno de ustedes haya oído esa palabra o la haya leído o conocido previamente. Cuando yo lo hice estaba en la universidad, osea, hace ufff mucho tiempo atrás, y no le di tanta importancia como se la puedo dar ahora, en este preciso momento de mi vida.


Ser resiliente no es solamente adaptarse a los cambios, a ello hay que sumarle el componente o factor más importante, por lo menos para mi, el cual sería "positivamente", es decir, una persona resiliente es aquella que no sólo se adapta a los cambios, sino que lo hace de una manera positiva.


Y vaya que muchas veces no suele ser algo sencillo, dado que incluso, dentro de los miembros de una misma familia, se pueden encontrar personas que frente a un mismo suceso no se "recuperan" o se adaptan con la misma facilidad con la que lo pueden hacer otros, contando con los mismos recursos y los mismos patrones de crianza.



Entonces, vale la pena preguntarse ¿qué es lo que permite que desarrollemos o no, esa habilidad de adaptarnos positivamente a los cambios o a las adversidades?


Frente a ello considero que lo fundamental es tener presente, que si bien, cada ser humano es completamente un universo particular e irrepetible, existen características que se pueden observar en las personas resilientes. Exploremos un poco al respecto. Una de las primera características que se pueden encontrar, es que una persona con esta habilidad es un ser con una autoestima saludable, y con ello hago referencia, a que se acepta a sí mismo, conoce sus defectos y sus cualidades, y fácilmente, ha contado con una red de apoyo desde la infancia que le ha permitido edificarse con bases sólidas de autoconfianza y autovaloración. 


Segundo, ya lo acabamos de mencionar, la "red" de contención es fundamental. Y muchas veces consideramos que no lo es, sin embargo, parte del ser resiliente, es reconocer que solos no podemos superar todos los obstáculos que se nos lleguen a presentar. Para ello, desde la infancia se ha debido hacer mucho trabajo de educación emocional por parte de los padres o de los adultos a cargo de la crianza, fortaleciendo en estrategias de enfrentamiento y afrontamiento, de tolerancia a la frustración, el reconocimiento de límites y la aceptación de sí mismo.


Creo que un tercer y último punto a mencionar es la capacidad de poder alejarnos del DRAMA, y esto no es algo sencillo. Vivimos en una sociedad donde se nos ha enseñado a vivir "dramatizando" cada aspecto de nuestra vida. Está bien ser conscientes de nuestra emocionalidad y respetar el proceso de cada una de nuestra emociones según los momentos de nuestra vida, pero es importante re-conocer cuando se le debe dar fin o alto a determinada emoción que paraliza o no permite avanzar. 


A las mujeres se nos ha enseñado a "vivir con intensidad" (que muchas veces se traduce en "hacer drama") nuestras emociones, sobre todo aquellas relacionadas con la tristeza o el dolor, la angustia o la ansiedad (dado que en la mayor parte de los casos suelen encubrir ira, enojo o rabia, emociones que no nos son permitidas vivir, porque no son "muy femeninas"), y en el caso de los hombres sería viceversa con relación a lo ya mencionado.


En este sentido, para retomar, ser resiliente es contar con la capacidad de adaptarnos positivamente a los cambios o situaciones conflictuantes en nuestra vida. Y esto lo logramos a través de un desarrollo emocional sano, el cual comienza en la infancia con una familia que soporta, apoya y educa emocionalmente para la paz individual y colectivamente, y con bases sólidas de límites y una autoestima saludable.


No podía terminar la entrada de esta semana, sin ponerle música al corazón, "Si a veces te preocupa lo que pasará mañana...piensa sólo en el presente porque ya el mañana no tiene importancia".