No se han puesto pensar, qué es lo que pasa dentro de nosotros cuando escuchamos algún tema relacionado con el sexo...
Y si, ya me puedo imaginar algunas caras al respecto. Somos seres sexuales, hay que admitirlo, asumirlo y por sobre todo, hay que vivirlo. La sexualidad es algo con lo que convivimos desde que nos levantamos. El punto, es poder ubicar qué es para nosotros, cómo la vivimos y cómo entramos en contacto cotidianamente con ella.
Por mi parte, considero que soy una mujer muy sexual. Me gusta sentir mi cuerpo, tocarlo, acariciarlo y explorarlo. No hay sensación más placentera para mi, que rozar mi piel desnuda cada vez que puedo, sentir su suavidad o si está áspera también poder reconocerlo. No es algo que se me haya hecho fácil. por el contrario, me llevó mucho tiempo, años, poder disfrutar de ello.
Cuando me fui del país hace unos 10 años, recién comenzaba a explorar mi propia genitalidad. Y digo genitalidad, porque para mi la sexualidad va mucho más allá del simple acto sexual, luego les explicaré con mayor detalle. Una vez llegué a Argentina, encontré un compañero maravilloso que me ayudó en toda esa exploración, y aunque era algo mayor que yo, también fue nuevo para él. Con tiempo, con juegos, con charlas, sin vergüenza, cada uno descubrió partes de su cuerpo que más allá de ser zonas completamente erógenas, eran zonas de conexión íntima y muy personal.
Desde niños nos han enseñado que el cuerpo se debe cubrir, tapar u ocultar. Que entrar en él o tener contacto con él, es algo que no debemos hacer hasta ser MUY grandes o hasta que estemos "casados" (tengan en cuenta de que crecí en una familia católica, apostólica y romana, donde todavía existen ciertos tabús en cuanto a ciertos temas que no se hablan, por supuesto). Esa enajenación del cuerpo físico, crea una barrera y una distancia que nos disocia. Crea una ambivalencia afectiva hacia nosotros mismos y un discurso de doble moral. Por tal motivo, todos los contenido sexuales estimulantes, porque lo son, los aceptamos desde nuestro morbo íntimo y no los reconocemos o compartimos con los demás, por miedo al rechazo, al juicio o a la crítica del otro. Esto también sucede en la pareja.
Cuando hablaba sobre el término de SEXUALIDAD, en mi opinión (recuerden, es la mía, ustedes pueden diferir, y tienen todo el derecho en hacerlo), se habla de la capacidad de reconocernos corporalmente, emocionalmente, mentalmente y espiritualmente como seres sexuales. Desde que nacemos y a medida que vamos creciendo, nos encontramos en constante auto-descubrimiento de nuestro cuerpo. La piel, los sentidos, los genitales y la mente, juegan un papel súper importante en la construcción de lo que para nosotros puede llegar a ser nuestra sexualidad.
Desde lo mental, pasa algo similar; pues si hemos escuchado a nuestros padres decir cosas como: tu menstruación es cochina, sucia, fea, que horrible, pobrecita, o algo como: ahora que ya eres una mujer cuidado con quedar embarazada, o lo que me dijeron a mi: el hombre promete mientras lo mete y después de metido olvida lo prometido, iremos condicionando nuestro cuerpo y sus sensaciones a lo que no se puede hacer o disfrutar por temor a las consecuencias, y es cuando nuestro mental tomará el control sobre lo emocional, generando también una separación entre lo que debo y lo que quiero. En el caso de los hombres, el estigma social de lo que es SER MACHO, de lo que se espera de ellos y de lo que es políticamente correcto para ser aceptado en un círculo, también les juega una muy mala pasada, pues es cuando aparecen los estereotipos y vienen a marcar un antes y un después en la débil mente de un adolescente que si no tiene una contención familiar clara y amorosa en casa, puede equivocarse de camino muy fácilmente.
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Así que...pues si, soy completamente sexual, amo mi sexualidad, amo tocarme, sentirme, amarme, hacerme el amor, descubrir lugares aún inexplorados. No necesito a otro para sentir placer, porque toda yo soy un centro divino de placer andante. Sin embargo, elijo compartir mi placer y mi sexualidad, y eso es lo que me hace más mujer, más fuerte y más humana.
Y tú, como vas con tu sexualidad...? Ya te empoderaste o sigues dejando que la vida decida por ti?
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