Este tema si que me parece súper interesante para que nos senti-pensemos hoy!!!
Y es que es martes de letras y con estas letras, la idea es comenzar a comprender si las decisiones que tomamos en nuestra vida, realmente son nuestras, y cuál es nuestra capacidad y disposición para enfrentar y afrontar cada desafío. Pues si...cada decisión que tomamos es un desafío, que nos invita a asumir una posición y a obrar en consecuencia con la misma.
Cuando la vida nos lleva por un camino y de repente nos encontramos enfrentados a una "Y" (una bifurcación) y no sabemos si tomar a la izquierda o a la derecha...¿qué hacemos? En mi experiencia, puedo decirles que algunas veces divago, "perdiendo tiempo" o "haciendo tiempo" para no tener que asumir una postura o elegir, en este caso la dirección que considere más oportuna.
En esa indecisión, pendulo entre el pasado conocido y el futuro incierto. Y pocas veces me anclo en el presente. Esta forma de moverme entre lo "seguro" y lo "incierto", no me brinda la posibilidad de poder elegir conscientemente, sino que lo hago desde el miedo, desde la inseguridad, por lo cual, no decido desde mi "yo" desde mi centro, sino que lo hago basada en experiencias que muchas veces ni siquiera son propias, sino que son recuerdos o peor aún, son herencias de familia, amigos o conocidos.
Actualmente, mi camino lo llevo y lo hago paso a paso en el hoy. A qué me refiero con esto. Hace unos días, semanas, vengo pensando en la posibilidad de construir cada experiencia, y así mismo, mi vida (o la tuya), basado en la manera en la que replanteo y re-significo mi historia. Tenemos la posibilidad de anclar nuestras decisiones según la manera en la que actuamos en un pasado, o, por el contrario, tenemos la posibilidad de hacerle frente a una situación con una actitud diferente, con herramientas de afrontamiento y enfrentamiento completamente nuevas y con reacciones que se salgan de lo habitual, que nos permitan explorar más allá de la caja en la que vivimos.
La certeza de que todo va a salir "perfecto" ante alguna decisión que tomemos, es algo para tomar con pinzas. Los resultados que obtenemos pueden variar según nuestro nivel de adaptación (resiliencia, diría yo, y para ello, hay una entrada que habla al respecto, búscala en el blog), y sumado a ello, la perfección del mismo varía según nuestro "ideal" de lo que ello implica.
Es por esto, que me cuestiono constantemente, si eso me da paz y tranquilidad, al fin y al cabo, es mi camino, son mis huellas y mis pasos los que cuentan. No tengo que coincidir con todo el mundo, no tengo que agradarle a los demás, y ellos no tienen que aceptar mis decisiones, porque igual, es mi vida (o la tuya) y la vivo en consecuencia y resonancia al cielo en la tierra que quiera experimentar.
Más allá de "errar o acertar" en el proceso, lo que cuenta y lo que vale, es la disposición que tenga para afrontar cada situación y cada experiencia. Y eso se resume con la palabra ACTITUD. Algo tan sencillo como aceptar con DRAMA o CALMA cada momento determinará el aprendizaje y la calidad del mismo. Es muy diferente cerrarse en pataleta y berrinche cuando algo no sale según nuestro ideal de perfección a re-conocer, cuál ha sido mi papel y mi responsabilidad para crear y manifestar ese resultado. Cuando me hago responsable de mis propias acciones, me empodero y tengo la capacidad de ser el protagonista de mi historia, y así mismo controlar el nivel de resonancia o no de tal evento en mi vida.
En este sentido, les menciono algunas estrategias para afrontar una situación y así poder encaminarnos en la toma de nuestras propias decisiones:
- Mantener un control activo en el problema
- Intentar no hacer más dramática la situación
- Relajarse y analizar la situación desde diferentes perspectivas,
- Confiar en nosotros mismos y en nuestras capacidades,
- Admitir nuestros límites, ¡somos personas, no robots!
- Pedir ayuda a las personas más íntimas, cuando reconocemos que necesitamos un apoyo.


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